
Mantengo conversaciones permanentes con amigos, nuevos conocidos, vecinos indígenas, mestizos, jóvenes, adultos y siempre terminamos hablando de lo que es y no, la administración municipal.
Es inevitable referirnos, dados los innumerables equívocos que diariamente cometen.
Cada conversación es una historia que testifica un resumen de desprestigio, informalidad, corrupción, inoperancia, negligencia, quemeimportismo e indiferencia con la que la alcaldesa, concejales, y vocales de las juntas parroquiales actúan frente a los problemas que vivimos. Para nadie es nuevo que esa realidad hace tiempo convirtió a la política en sinónimo de decepción, arrepentimiento, hastío y desconfianza de todos los que en algún momento confiamos en la palabra de un político. Todos dicen que nadie cree en nadie.
Pero, esto no es así de simple como parece. Porque pese a toda esa desilusión, siempre terminamos por comparar nuestra realidad con la de otras ciudades o realidades similares a nosotros. Y es esa comparación la que le devuelve la vida al sueño de dónde quisiéramos y deberíamos estar.
Esa es la razón superior a todas las demás, la que nos obliga a preguntar por qué seguimos manteniendo la esperanza de que las cosas pueden mejorar. Hoy quiero arriesgarme a encontrar algunas de las respuestas que nos permitan superar el estado de nostalgia y aspiración permanente en el que aún vivimos.
Por alguna motivación antropológica que aún no tienen una explicación consistente, los otavaleños hemos viajado a distintas partes del mundo. Y lo hemos hecho por motivos comerciales, artísticos y desde hace unos 10 años por motivaciones académicas. Bien podemos decir que entre nosotros, somos una sociedad en la que curiosamente conocemos a alguien que viajó, está de viaje o que estudió/a en Estados Unidos, Asia, Europa o cualquier país de América Latina. Literalmente, conocemos el mundo entero y cuando un tornado, un terremoto, un accidente ferroviario, una feria artesanal, una presentación artístico-cultural y hoy en día, una graduación en alguna de las mejores universidades del mundo: ahí está algún miembro de una familia otavaleña.
Esto hace que de manera permanente estemos expuestos a vivir y compartir circunstancias económicas, políticas y sociales de culturas diferentes a la nuestra; donde han hecho cosas que, siendo simples, han modificado para siempre su futuro. Sociedades que mantienen la limpieza y el orden como forma de vida. Ciudadanos y vecinos orgullosos de su cultura y habitantes que transitan calles, parques, avenidas, felices de vivir y compartir espacios seguros, con excelentes servicios públicos, con servicio de transporte público, de salud y mercados dedicados a conservar la esencia de su cultura. Eso nos ha permitido ser parte de permanente aprendizaje.
Dada esa realidad, y por motivación cívica, es momento de empezar a construir un nuevo guion. Me refiero, al de aprender lo que en otros lugares funciona bien y equipararlo a nuestra realidad para hacer de aquello una práctica pedagógica de nuestra vida diaria.
Ese quizá sea el motivo para superar el estado de aspiración permanente en el que vivimos. Empezar a entender qué decisiones tomaron esas sociedades y qué cosas hicieron diferente para que hayan llegado a ser añoradas por nosotros por que las sentimos seguras, cercanas, porque el turismo es su principal fuente de ingreso, porque convirtieron su civismo en identidad, su cultura en orgullo y eso se transformó en el motor del orden, la limpieza y el cuidado de su belleza natural.
Planteo esta reflexión por la necesidad urgente de empezar a construir nuestro horizonte cívico que nos permita revivir lo que en esencia es nuestra cultura. Somos honrados, sinceros, trabajadores, querendones de nuestra tierra, arriesgados, valientes y decididos para emprender. Y lo hacemos sin siquiera medir los riesgos.
Si somos todo eso, en teoría no deberíamos lamentarnos de la ciudad en la que vivimos. Y quizá, para dejar de hacerlo deberíamos empezar a hacer 3 cosas que en los próximos 10 a 20 años nos permitan escribir una historia diferente:
- Interesarnos cada día más de las cosas que nos afectan a todos. (Quiénes nos gobiernan. Qué ideas tienen. Qué formación y experiencia tienen para decir que son políticos y aspiran a A o B cargo. Qué ideas defienden. Qué quisiéramos que hagan por nosotros. Qué acciones deberían ejecutar para resolver los problemas que tenemos…Quiénes sí valoran nuestra capacidad cultural, Quién no es racista y odiador…). Es decir, empezar a ejercer el rol de ciudadanos cuestionadores y para involucrarnos en las cosas que hasta ahora hemos permitido que sólo 3 grupos de amigos y familiares lo hayan hecho a nuestro nombre. Es momento de saber elegir y para hacerlo hay que empezar a involucrarnos.
- Saber elegir a aquellos que tienen ideas claras para resolver problemas evidentes. No podemos insistir en arriesgar el futuro de más de 110 mil personas entregándoles la confianza a aquellos que sin siquiera conocerlos y lo que es peor, que aquellos ni siquiera conozcan de los problemas que vivimos y pese a ello intenten resolverlos. Nuestra experiencia dice que ellos no pudieron ni siquiera tapar un bache de las destruidas calles y vías por donde caminamos.
- Involucrarnos en las acciones que nos convoquen a construir una iniciativa que modifique la realidad en la que vivimos y que bien podemos llamarla: Acuerdo Cívico Ciudadano por los 200 años de San Luis de Otavalo.
Por eso, de mi propuesta, para que en Otavalo podamos volver a tejer ese sentimiento de querencia a nuestra tierra. Expresado en la combinación de: la aspiración de en dónde quisiéramos estar, qué sueños queremos alcanzar y con quiénes contamos para llegar a ello. Es momento de revelar nuestros deseos y aspiraciones para proyectarlos en el tiempo y empezar a construir lo que queremos y soñamos.
Es momento de que nuestro anhelo sea el impulso para vivir en un Otavalo donde todos nos dispongamos a construir y que cuando nos vayamos a un nuevo viaje, lo hagamos seguros de que a nuestro regreso las cosas estarán mejor, porque a alguien le encargamos la construcción de lo que queremos y soñamos.
Si pudieras tomar una decisión hoy para mejorar Otavalo, ¿cuál sería? ¡Déjame tu opinión aquí abajo y empecemos a dialogar!
