PROPUESTA #13: ¿Qué preguntas responder para encontrarle el sentido histórico a la Plaza de los Ponchos?

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La historia de los otavaleños, al ser milenaria por ser heredera de lo que hace más de 28 mil años fuera el Homo otavalensis, nos convierte en una sociedad que siempre ha sido protagonista de su propia historia. A nosotros nadie nos dijo qué hacer para trascender. Siempre nos hemos forjado un espacio desde donde hemos protagonizado hazañas de resistencia cultural e independencia económica.

Historiadores y antropólogos todavía no han logrado explicar las razones científicas del porqué este enclave etnográfico, a orillas del Lago San Pablo y posteriormente en este estrecho valle, se convirtió en la evidencia pragmática de lo que la independencia financiera puede lograr frente al racismo y el abuso de los conquistadores. Existen diversas interpretaciones sociodemográficas alrededor del tema, pero ninguna se ha puesto de acuerdo a la hora de plantear una propuesta que unifique una comprensión alrededor del tema.

Confieso que, para proponer algunos cuestionamientos y ensayar algunas respuestas de lo que somos y representamos, el planteamiento filosófico La raza cósmica del mexicano José Vasconcelos sugiere los alcances y trascendencia… de nuestro origen y sobrevivencia a lo largo de siglos.

He planteado este antecedente porque la economía, la política y la cultura de los otavaleños tienen particularidades únicas que a lo largo de nuestra historia forjaron una sociedad única en todos los aspectos y en cada uno de nuestros comportamientos.

Con ese antecedente, hoy plantearé una serie de inquietudes que, a partir de hechos históricos alrededor de la mundialmente conocida Plaza de los Ponchos, hicieron y hacen de los otavaleños una sociedad singular.

Dedico esta reflexión a este ícono de lo que debería ser orgullo de nuestra identidad, porque de la mano de nuestra cultura, la Plaza de los Ponchos es uno de los símbolos que nacieron para pervivir pese a enfrentar cuestionamientos que aún no tienen respuestas.

Antes de referirme a ellos, sugiero algunas coincidencias históricas alrededor del tema:

  • Nuestro origen Sarance hizo de la actividad artesanal y el comercio de productos textiles entre la sierra y la costa el motivo mismo de su existencia. Su ubicación geográfica convirtió a este valle en el punto de encuentro e intercambio económico y sociocultural.
  • Quince años antes de la conquista española —es decir, aproximadamente por el 1510-1515—, la vida económica, social y política del pueblo Sarance se reorganizó para convivir con sus primeros conquistadores: los Incas. Era evidente que frente a toda prueba fuimos una sociedad dispuesta a resistir y a acoplarnos a una nueva realidad.
  • Todos los registros históricos señalan que, desde antes de la llegada de los españoles a suelo del actual Ecuador, el pueblo Sarance era una sociedad dedicada a la transformación de materia prima (lana de llama y algodón) en productos elaborados a mano. Los telares de cintura fueron la herramienta para la producción textil que fue distribuida en todo el Ecuador y el sur de Colombia.
  • A lo largo de más de 2000 años, nadie en su sano juicio podría decir lo contrario. La habilidad para transformar el algodón cultivado en el valle del Chota y el paulatino perfeccionamiento en las habilidades para comercializar, siempre fueron propios a nuestra etnia. Esto, que desde la academia debería investigarse para entender cómo funciona la “diplomacia Sarance” o la “diplomacia mindalae”, incluso hasta podría ser motivo de cátedra universitaria.
  • La conquista Inca y española, pese a la brutalidad con la que se impusieron, no lograron modificar nuestros hábitos de funcionamiento económico, y más bien encontraron en ella una oportunidad económicamente útil a los intereses del incario y de las instituciones del coloniaje. Una vez más demostramos que nuestra habilidad social es convivir, adaptarnos y buscar en la complementariedad una oportunidad de vida.
  • Económica y políticamente fuimos tan importantes que el coloniaje español geográficamente reconoció como tierras otavaleñas por el norte desde la actual ciudad de Pasto y por el sur hasta la actual parroquia de Guayllabamba. Esta configuración territorial explica que los otavaleños en ningún momento perdimos nuestra incidencia política y económica frente a los demás pueblos.
  • Todos sabemos que en la época colonial contribuimos en distintos momentos y requerimientos que el poder nos exigió. Lo hicimos en la misión de expedición al río Amazonas, en la dotación de ropa para las guerras de independencia, en los obrajes… y lo hicimos siempre desde la producción textil y artesanal como el motivo de tener qué ofrecer. Una clara muestra de libertad e independencia. * El comercio de nuestra propia producción textil y artesanal es y ha sido siempre parte de nuestro ADN. De una cultura que construyó sus propios medios de expansión y adaptación a las dinámicas del mundo entero.
  • Ese antecedente es el que legitimó la actividad económica de los mindalaes que, más o menos desde el siglo XVI, comercializaron la materia prima transformada en telares y comercializada en la Plaza.
  • En la política, y dadas las condiciones de relevancia de nuestra actividad económica, en 1870 el presidente que sentó las bases para la modernización del Ecuador, Gabriel García Moreno, autorizó oficialmente que los domingos se puedan comercializar libremente productos artesanales. Y este emitió esta autorización porque, desde mucho antes, el comercio en la actual San Luis de Otavalo ya se concentró en una Plaza.
  • La relevancia económica de nuestra producción artesanal y textil condujo a que, con ocasión del 31 de octubre de 1929 y al cumplirse 100 años de ser la ciudad de San Luis de Otavalo, se inaugure oficialmente la Plaza Centenario. Lo que mundialmente se conoce como Plaza de los Ponchos. Y dicho sea de paso, por ese mismo año iniciaron las gestiones ciudadanas del Comité para la Construcción del Hospital San Luis de Otavalo.
  • Y si finalmente nos referimos a momentos de nuestra sociedad, lo impensable sería suponer que nuestra economía en los últimos 100 años no esté determinada por el dinero producido por el comercio y el turismo generado por los efectos implícitos de los mindalaes alrededor de todo el mundo.

Han pasado 100 años desde que oficialmente la lógica del poder político occidental institucionalizó el lugar más importante para nuestra economía. Y durante estos 100 años, pese a que todo el mundo ha caminado en dirección a la innovación y la transformación, la Plaza de los Ponchos, pese a ser tan emblemática, hoy concentra algunos desafíos que deben iniciar por superar una serie de cuestionamientos que encaren aspectos tales como:

  1. El arquitectónico para los detalles físicos del espacio.
  2. El modelo asociativo que debería funcionar dentro de la Plaza.
  3. El cambio de época de la producción artesanal a la industrial.
  4. El contrabando y falsificación de las artesanías.
  5. La adaptación a las oportunidades tecnológicas para el comercio.
  6. El rol de los mindalaes.

Por todo aquello, y entendiendo que mi argumentación busca desde lo político generar ideas para el debate, intento proponer 25 preguntas para que, a partir de una sinergia de comprensiones y voluntades entre los dueños de la Plaza de los Ponchos, las autoridades municipales, estatales y toda la comunidad de otavaleños, nos decidamos a comprender que este sitio alberga la esencia de lo que somos y representamos.

Con esa razón en mente, es obligatorio que nuestra generación plantee nuevas ideas e iniciativas sociales y económicas, y comprendamos que estamos frente a un tema que no requiere más evasivas. Estas son las preguntas que planteo para empezar a comprender la situación de la Plaza de los Ponchos:

  1. ¿Cómo la producción artesanal puede competir con los productos industrializados?
  2. ¿Cuáles son las ventajas que la historia artesanal de los otavaleños tiene para aprovechar las características en el consumo del turista actual?
  3. ¿Es viable declarar y convertir a la Plaza de los Ponchos en Centro de Innovación e interpretación artesanal?
  4. ¿Cómo la Plaza de los Ponchos podría aprovechar las oportunidades tecnológicas para encontrar nichos de consumidores a los que podamos ofrecerles nuestra potencialidad con la denominación de origen made in Otavalo?
  5. ¿Cómo debería adaptarse la producción artesanal de la Plaza de los Ponchos a las características del consumidor actual?
  6. ¿Qué debería tener la producción textil y artesanal de la Plaza de los Ponchos para que reconstruya la confianza de los compradores/consumidores en nuestros productos?
  7. ¿Qué tipo de convivencia interna se requiere construir entre los dueños de la Plaza de los Ponchos?
  8. ¿Cómo aprovechar la capacidad organizativa, la diferenciación cultural y los valores de identidad concentrados en la Plaza de los Ponchos para construir la MARCA CIUDAD de San Luis de Otavalo?
  9. ¿Cuál es el modelo de producción y comercialización que se ajustaría a un escenario como el de la Plaza de los Ponchos?
  10. ¿Cuál es el objetivo de contar con más de una asociación de comerciantes dentro de la Plaza?
  11. ¿Se puede innovar sin tener que sacrificar la tradición artesanal?
  12. ¿Cuáles deben ser los productos artesanales que alcancen la certificación de origen?
  13. ¿Es viable la creación de un aplicativo electrónico que oferte al mundo la producción artesanal de la Plaza de los Ponchos?
  14. ¿Cuál debería ser el producto/tos estrella de la oferta turística en el que el consumidor pueda vivir y compartir la experiencia manufacturera y artesanal de San Luis de Otavalo?
  15. ¿Cabe convertir a la potencialidad cultural y artesanal de la Plaza de los Ponchos en el punto de encuentro e intercambio cultural con alcance internacional?
  16. ¿Qué hace falta para convertir a Otavalo en el sitio para la exposición y la promoción de la moda y el diseño?
  17. ¿Qué hacer para superar la brecha generacional sin perder la esencia cultural de padres a hijos de la Plaza de los Ponchos?
  18. ¿Qué concepto o modelo arquitectónico aplicaría a la Plaza de los Ponchos?
  19. ¿Qué infraestructura urbanística complementaria se necesitaría construir dentro y fuera de la Plaza de los Ponchos para aprovechar su potencialidad?
  20. ¿Hasta cuándo el concepto de regeneración urbana maquillará los problemas estructurales de la Plaza de los Ponchos?
  21. ¿Cómo debería categorizarse al Polígono Plaza de los Ponchos en un Plan de Uso y Gestión de Suelo técnicamente bien realizado?
  22. ¿Cuál es el rol que debería jugar el Municipio y la empresa privada en la situación actual de la Plaza de los Ponchos?
  23. ¿Qué tipo de construcción debería levantarse en las inmediaciones de la Plaza de los Ponchos?
  24. ¿Económica y arquitectónicamente, qué debería suceder en las calles circundantes a la Plaza de los Ponchos?
  25. ¿Qué rol deberían jugar expresiones culturales como la música, la danza, la pintura y la gastronomía en las inmediaciones de la Plaza de los Ponchos?

Las respuestas a estas preguntas deben marcar el punto de partida para encender la luz de lo que queremos y soñamos interna y externamente del ícono económico de San Luis de Otavalo.

De estas 25 preguntas, ¿cuál crees que es la más urgente de responder para salvar la Plaza de los Ponchos? O si tuvieras que agregar la pregunta número 26, ¿cuál sería? ¡Déjanos tu comentario y construyamos juntos el debate sobre el futuro de nuestro mayor ícono cultural y económico!


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