
La gestión del tránsito y la movilidad en Otavalo funciona como todo: a medias, bajo presión del clientelismo y con pasadizos institucionales diseñados para corromper un sistema reproductor de una metástasis que de manera permanente esquilma los bolsillos de los otavaleños.
Nos ha pasado a todos.
Estamos en la vereda, en las calles, en nuestra casa y el acelerado ruido de las motos termina de fastidiarnos tanto que lo único que podemos hacer frente a la incomodidad es llevarnos los dedos de las manos a los oídos para pasar el desagradable momento.
Estamos en cualquier parada de buses y un frenón o acelerón violento de cualquier tipo de transporte pesado o de pasajeros genera una tormenta de gases, polvo y chispas de agua lluvia que tiñen desde la ropa que llevamos puestos, pasando por las fosas nasales, hasta llegar a nuestros pulmones.
Miramos que los carriles pintados —si acaso existen— de los destartalados adoquines perdidos en el hundimiento de las calles y en los huecos de las vías no sirven de nada, porque nadie los respeta.
Más de uno de nosotros hemos sido víctimas y testigos de lo que hacen los agentes de control de MOVILDELNORT. Obstaculizan el tránsito. Crean infracciones inexistentes. Negocian las faltas conforme a la hora del día. Si es entre las 6h00 y 8h00 es el desayuno, al mediodía el almuerzo y en la tarde la cena. Y si es el viernes o sábado, es la salida del fin de semana.
Todos sabemos que la Mancomunidad de Tránsito fue creada en el 2014 por decisión política de los alcaldes de AVANZA. La crearon porque miraron en el tránsito una jugosa oportunidad de sostener una red clientelar de beneficios particulares asociada a 6 millones de dólares anuales. Claro, a nadie le va mal manejar discrecionalmente esa cantidad de dinero a costa de más de 15 mil vehículos otavaleños que aportamos con cerca de 2 millones de dólares por año para que esta Mancomunidad funcione.
Así opera una institución que nació de las entrañas de la ambición, el clientelismo y el caciquismo caprichoso de unos pocos que sueñan con manejar los municipios inspirados en la lógica del reparto selectivo de prebendas. Para graficar esta realidad y sostener argumentos sólidos para el debate, en esta oportunidad me referiré a uno de los incontables ejemplos de cómo funciona MOVILDELNORT.
Llegaron las elecciones anticipadas de 2024 y a determinado partido político —dueño de la red clientelar de MOVILDELNORT— le interesaba inscribir su lista de candidatos a la Asamblea. Ellos sabían que sus posibilidades electorales reales eran escasas y creyeron que la única manera de llegar era manejar la ambición y la vanidad electoral de sus antagonistas políticos. Ellos sabían que estos personajes estaban dispuestos a hacer lo que sea —sí, lo que sea— a cambio de tener un casillero electoral con el que soñar ser asambleístas. Cuando digo dispuestos a lo que sea, me refiero a que estuvieron listos para matricular vehículos de origen fraudulento.
Los interesados en completar la lista de candidatos a la Asamblea necesitaban de un político ambicioso y desesperado porque ellos sabían que él tenía problemas para matricular un vehículo. El interesado con más de media vida de recorrido, 2 veces candidato a la alcaldía de Otavalo, cómodamente pasó a sentarse en la mesa de la componenda y se convirtió en el defensor de las mañosidades de sus amigos. Esos amigos no tenían ninguna relación profesional o laboral con MOVILDELNORT, pero con la facilidad de consumar lo ilícito se juntaron para cumplir el objetivo de matricular el vehículo de procedencia fraudulenta.
Si estos hechos pasan a ese nivel, la pregunta clave es: ¿qué otras cosas pasarán en MOVILDELNORT?
Esta es apenas una parte de un inmenso ovillo de irregularidades denunciadas en redes sociales sobre el funcionamiento de la mentada institución. Todas las evidencias que circulan en el mundo digital son tan reales que todos lo sabemos, menos los responsables que deben tomar decisiones sobre dichos problemas. Ellos no quieren enterarse.
Si a esa situación se le suma la vergonzosa acción de quienes dirigen la Agencia Nacional de Tránsito, comprenderemos que el “clientelismo burocrático complementario” funciona para favorecer los intereses de quienes coyunturalmente llegan a dirigir estas instituciones. Entonces, si el político que controla MOVILDELNORT anhela un favor de la Agencia de Tránsito y viceversa, las 2 partes se ponen de acuerdo en cómo ayudarse e intercambiar favores sin que les importe que dichos actos sean ilícitos.
Mientras todo esto sucede, ninguna de las 2 instituciones sabe con precisión qué mismo hacer frente a los problemas por resolver. Cuando algo en la calle o en las vías falla, no sabemos quién tiene la responsabilidad de asistir con urgencia a solucionar el inconveniente. Es una sobreposición de acciones que solo funcionan cuando la gallada exige diligencia.
Así las 2 instituciones, en paralelo, crean, regulan, imponen normas, autorizan frecuencias, hacen revisiones, emiten permisos de circulación, salvoconductos… y revisan la autenticidad de licencias de conducir. Cada día ese sistema se fortalece creando facilidades para que los mismos amigos de la gallada creen cooperativas y compañías de transporte de distinta modalidad, que luego se convirtieron en la mina de dólares de unos tres delincuentes que estafaron y adulteraron documentos, para rifarse las acciones y la buena fe de ciudadanos ingenuos presos de esa malicia.
Como es lógico, nadie controla nada y menos este tipo de inmoralidades. Al final, todos los compinches son beneficiarios de lo que el uno haga en beneficio del otro. El modelo de ese sistema es útil solo para quienes lo integran.
Es por ello que no sorprenden las millonarias fortunas de ciertos personajes que, expulsadas de sus comunidades indígenas por estafadoras y ladronas, llegan a estas instituciones a traficar estudios técnicos de factibilidad para permisos de operaciones, escrituración de propiedades ajenas, venta de cupos y acciones para matricular vehículos… No importa su prontuario judicial con tal de que sean parte de ese sistema.
Este pequeño grupillo de audaces y mojigatos vividores ayudaron y contribuyeron al diseño de un sistema en el que A o B personaje es dueño de determinado trámite dentro de estas instituciones. Así acumulan credenciales laborales para desempeñar oficios dentro y fuera de la provincia.
Esa es una de las razones por las que fácilmente el negociado, la coima, el reparto selectivo de prebendas y el acomodo burocrático sostienen con vida una estructura de beneficios individuales.
Esta repulsiva realidad es la que impide que quienes dirigen el tránsito en Otavalo al menos devenguen el aporte que como cantón hacemos a una Mancomunidad ensombrecida por la ineficiencia y empantanada en la corrupción.
Con lo expuesto, sobran motivos para sostener la imperiosa necesidad de impulsar la propuesta de que Otavalo debe abandonar la Mancomunidad de Tránsito y decidirse, con criterios de eficiencia y transparencia, a gestionar su propio parque automotor.
En ese escenario, hemos sido los primeros en proponer la salida de Otavalo de MOVILDELNORT para crear la Agencia de Movilidad y Tránsito Sostenible gestionada por los propios otavaleños, que se encargue, entre otras cosas, de lo siguiente:
- Gestionar el tránsito con eficiencia y transparencia el aporte de los más de 15 mil vehículos que pertenecen a Otavalo.
- Garantizar el tránsito seguro para habitantes de comunidades como Padres Chupa que no cuentan con servicios de movilidad.
- Gestionar nuestros propios agentes de tránsito.
- Gestionar los puntos de alta concentración y afluencia de personas y vehículos.
- Organizar un circuito de estacionamientos periféricos para evitar la atomización del tránsito en horas pico y en lugares de afluencia ciudadana.
- Sincronizar los semáforos de acuerdo al número de vehículos que transitan en determinadas intersecciones de la ciudad.
- Gestionar los horarios y espacios destinados a zonas de carga y descarga.
- Contar con planes de movilidad donde prevalezcan el peatón, los ciclistas, el transporte público y el transporte particular.
- Revisar y matricular los vehículos.
Esta visión para la gestión del tránsito requiere de la toma de decisiones políticas y técnicas serias, que provengan de un gran pacto social alrededor de lo que queremos y soñamos.
¿Has sido tú también víctima de los abusos, la ineficiencia o el mal rato en las calles de nuestra ciudad? ¿Estás de acuerdo con que es hora de que Otavalo abandone esta Mancomunidad y gestione su propio tránsito sin corrupción? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.
